Cualquier seguidor de Redes Sociales, lector de prensa, oyente de radio y espectador de televisión, ha dado por bueno que la información se presente y se desarrolle de manera tendenciosa. Los intereses políticos y económicos están directamente relacionados con las grandes empresas de comunicación, ya que el poder político actúa como un gran motor económico que se introduce en ellos a través de la publicidad.

Esta maraña de intereses se multiplica por “n” en lo que se refiere a la información local y por “n2”, en aquellas administraciones sometidas a mayorías absolutas que gobiernan administraciones económicamente débiles. En ellas, la influencia publicitaria de las administraciones son la garantía de que el medio sobreviva.

El desembolso económico de CC.AA., Ayuntamientos y empresas municipales arrastran al tejido empresarial a colocar su publicidad junto a la que coloca el poder político, en una suerte de maridaje testimonial. Quien no está conmigo, está contra mí.

De esta manera, la información local suele distribuirse en dos tipos de medios; aquellos que han entrado en el juego y que permanecen en el tiempo gracias a sus anunciantes de referencia y pequeños blogs o páginas nacidas de la impotencia y la indignación que tienen el mismo recorrido que la paciencia de sus promotores.

Uno de los mejores ejemplos de esta publicidad política es la información que muchos medios locales han generado a raíz de la celebración de FITUR. Algo que suele suceder en otros eventos semejantes y que consiste en la vampirización política de la actividad ajena. Porque esa información / publicidad, solo se recibe en la circunscripción electoral y viaja poco hacia una distribución nacional o internacional, que sería su mercado objetivo.

Las principales fotografías distribuidas en medios locales incluyen a los miembros de Ayuntamientos, Diputaciones y CC.AA. presumiendo de productos y encantos locales. En esas fotografías, distribuidas una y otra vez en medios locales, hay algo que chirría y todos lo sabemos: el ansia viva por aparecer en la foto y la disponibilidad de los medios por repetir una y otra vez los mismos rostros, los mismos cargos. Repetidos una y otra vez en inauguraciones, a las que no se les dedica atención. La inauguración de turno es el pie de foto del cargo público.

Un caso curioso es el del político que compagina cargos y sale el mismo día, en la misma página, como concejal, como diputado provincial y como presidente de el Merca correspondiente.

No ponemos foto, ale.