Ascension Mendieta, daughter of Timoteo Mendieta, who was shot in 1939, attends the exhumation of her father's remains at Guadalajara's cemetery, Spain, January 19, 2016. Spanish campaigners dug up a mass grave on Tuesday in a search for victims of the country's civil war and the fascist dictatorship it put in place, as an Argentine court puts pressure on Spain to confront its troubled past. REUTERS/Juan Medina

La memoria de los hombres es selectiva ya que tiende a almacenar, que no olvidar, los sucesos que le causan desazón. Pero es necesario que el ser humano tenga presente esos recuerdos desoladores para no caer de nuevo en las circunstancias que los provocaron.

Todo este guirigay que se monta cada vez que se quiere retirar un símbolo o una calle que recuerde los años de la dictadura, no quiere decir que esos cuarenta años vayan a desaparecer de nuestra memoria. Cada vez que se retira una placa de una calle que rememora al General Mola, se atizan las brasas de la convivencia prostituida por ese guerracivilismo que late en la sociedad española.

Estar en contra de que cambien el nombre franquista de una calle no significa ser partidario de la dictadura que la bautizó. Más bien es manejar la consciencia del pasado como algo que sucedió y que ya no tiene remedio. Tener presente el pasado ayuda a no repetir errores, tal y como decíamos al principio, y las nuevas generaciones deben saber que España vivió una dictadura fruto de un levantamiento militar. Exactamente igual que deben saber que los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de España y tantas otras barbaridades que el tiempo se encarga de convertirlas en historia.

Ascension Mendieta, daughter of Timoteo Mendieta, who was shot in 1939, attends the exhumation of her father's remains at Guadalajara's cemetery, Spain, January 19, 2016. Spanish campaigners dug up a mass grave on Tuesday in a search for victims of the country's civil war and the fascist dictatorship it put in place, as an Argentine court puts pressure on Spain to confront its troubled past. REUTERS/Juan Medina

REUTERS/Juan Medina. Ascensión Mendieta logró que los restos de su padre fueran exhumados gracias a una orden de la Justicia Argentina

Los símbolos solo arrastran a raciocinios limitados próximos al fanatismo y ese vocerío impide llegar al fondo del asunto: restablecer dignidades. Para devolver a los sefardíes la suya con lo que se refiere a su expulsión de España, seis siglos después, se les otorga la nacionalidad española, si así lo desean.

Mucho más sencillo es hacer el esfuerzo en financiar a decenas de investigadores que bucean entre huesos y documentos, para devolver a los perdedores todo aquello que la guerra les arrebató. Se quejan arqueólogos y documentalistas que el gobierno ya no da dinero para llevar a cabo esas investigaciones. Mientras que quitar los símbolos franquistas llegará a costar millones de euros. Dejemos los símbolos y financiemos a quienes se esfuerzan en tan noble labor. Permitamos que los descendientes de los muertos y represaliados, disfruten de restablecer el honor arrebatado.

Y que todos descansen en paz.