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Ya decíamos en el artículo anterior que hacía referencia a “La Propuesta” o “La no Propuesta” de Podemos que a estos chicos se les había ido la cabeza hacia territorios insanos.

Iglesias soltó la cagada de mosca y desapareció, dejando el papel de ridículo a sus segundos. Sobre todo a Carolina Bescansa, experta en salirse por la tangente, arengando más que respondiendo. Si nos fijamos en el lenguaje corporal de estos muchachos inexpertos, nos daremos cuenta de que ellos son los que tienen la razón, el resto de ciudadanos no sabemos, no comprendemos, ignoramos la verdadera necesidad de lo que Podemos va a hacer por España. Son ellos, con sus escasos setenta diputados quienes deben reconducir el país hacia caminos de honradez y transparencia.

Esta táctica de Pablo Iglesias de soltar el discurso y desaparecer, es muy propia de gurú sectario. Primero revoluciona los foros con sus estupideces y luego espera a que las aguas vuelvan a su cauce con matices y componendas; haciendo referencia a que son sus interlocutores quienes no han captado la verdadera esencia de la propuesta ya que en sus razonamientos no cabe que alguien pueda pensar que no merece la pena perder el tiempo con la estupidez. Y es que Pablo Iglesias, se ve vicepresidente de un gobierno inexistente, dispuesto a tomar medidas que solo están en su imaginación.

Alguien debería explicarle que, en un discurso, cuando se repiten mucho ciertas palabras, dejan de tener valor e indican que el discurso se mueve por caminos opuestos. Por ejemplo, si se habla mucho de humildad, es que no existe; los mismo pasa con democracia, transparencia, cambio, progresismo, momento histórico y decenas de recursos rimbombantes con los que Podemos a adornado su propuesta.

Que alguien se lo advierta, por favor.