Esperanza_Aguirre_Dimite

Siempre es precipitado comentar en caliente los arrebatos de Esperanza Aguirre, pero ya habrá tiempo para seguir explorando el nuevo camino que tome, sea el que sea. La condesa consorte de Bornos, es de esas damas que te invitan a tomar te y jugar al bridge y terminas bebiendo chinchón y jugando al tute. Sin que nadie proteste.

Ha sido el Día de San Valentín cuando ha decidido romper, después de diez años, una relación íntima con el Partido Popular de Madrid que, sin duda, se verá afectado por esta ruptura hasta que encuentre a una chica joven, rubia y dicharachera que le vuelva a animar las pajarillas.

En los últimos años, Aguirre ha caminado sobre el fango pero siempre ha salido con los zapatos limpios. Ahora, parece que no está tan segura de seguir igual de incólume y, por eso, decide mostrar su honradez asumiendo su culpa política. Aguirre, como la Infanta Cristina, traen de la cuna ese halo de ir por la vida sin enterarse de nada que no les interese saber. Esperanza_Aguirre_Dimite

En las palabras que dijo ante la prensa, echó balones fuera con la rotundidad de los antiguos defensas centrales que se limitaban a despejar sin preocuparse de crear juego. Aguirre pasaba por allí, sin responsabilidades económicas que, en todo caso dependían del partido a nivel nacional. Ella se ocupaba de atender medidas políticas, de preocuparse por sus conciudadanos y no se ha preguntado nunca cómo se pagaban los fastos que rodeaban sus inauguraciones; sus sitios web, que no funcionan solos; las construcciones megalómanas heredadas o creadas por ella.

Yo me lo creo. Aguirre pertenece a esa clase social en la que el dinero no es problema y es de mala educación preguntar de dónde sale. Algo que no tiene Granados que, subido en su tractor, se preguntaba cómo podría ser más rico.

A día de hoy, el Partido Popular parece dividirse entre la llamada vieja guardia y los nuevos cachorros que llegan empujando fuerte. Esperanza sospecha que puede haber sangre y decide colocarse en el puesto de juez de silla; lo suficientemente apartada de los jugadores pero capaz de ver el juego con todo detalle. De momento, ella ya ha lanzado su primer envite al anunciar que, en realidad, el PP de Madrid tampoco tiene Secretario General, ya que Ignacio González había dimitido un mes antes que ella. Una dimisión secreta. De esta manera, el PP nacional debe formar una gestora.

Este capítulo se cerrará ahí. Si la gestora se forma con personas afines a Esperanza Aguirre, todo bien. Si, por el contrario, sus miembros son más de la cuerda de Cristina Cifuentes, se terminará conociendo qué había de verdad en las sospechas que recaen sobre Aguirre y esta, desde luego, no permanecerá callada.

¡A menuda!